Disciples youth
Juventud 101: El evangelio y la adolescencia
Uno de los desafíos más grandes
que enfrenta la iglesia contemporánea es predicar el
evangelio a la juventud actual. La adolescencia es una etapa
muy importante en el desarrollo humano. En cada sociedad, la
juventud forma un segmento importante de la cultura dominante..
Hay sociólogos que llegan a decir que la juventud tiene
su propia subcultura. Esta subcultura incluye sus preferencias
y gustos en la moda, la música y la forma de vestir.
También se caracteriza por la importancia que se les
otorga a las amistades y a los grupos de «pares»,
que pueden llegar a ser más importantes que los propios
familiares. Otra característica es el desafío
hacia los valores y las actitudes de las personas adultas y
la apertura a experimentar nuevos estilos de vida.
Ahora bien, si queremos predicarle el evangelio
a la generación joven, debemos ir mucho más allá
de esta breve definición. Por esta razón, vamos
a dedicar el resto de este capítulo a examinar tres sub-temas:
qué es la adolescencia, la cultura de la adolescencia
actual, y un breve apunte sobre el papel de la iglesia ante
la cultura de la adolescencia.
A. ¿Qué es la adolescencia?
Como indicamos anteriormente, la adolescencia
es una etapa particular en el desarrollo del individuo. La misma
comienza con la llegada de la pubertad y se extiende hasta la
temprana adultez. Es común subdividir la adolescencia
en tres etapas:
- La adolescencia temprana: Por lo regular, esta etapa comienza
a los 12 años y se extiende hasta los 15. Durante esta
etapa se llega a la pubertad, alcanzando así la madurez
sexual.
- La adolescencia mediana: Se extiende desde los 15 a los
18 años. Durante esta etapa se termina la educación
escolar (la llamada «escuela superior» en el sistema
estadounidense; la «preparatoria» o el «bachillerato»
en los sistemas educativos latinoamericanos).
- La adolescencia tardía: Esta etapa puede extenderse
hasta los 24 años. Incluye los años universitarios
(de los 18 a los 22) de quienes alcanzan la educación
superior. Durante esta etapa la persona escoge su oficio o
carrera; se independiza económica y emocionalmente
de los padres; y establece sus primeras relaciones amorosas
duraderas.
Durante la adolescencia ocurren toda una serie
de cambios físicos, intelectuales, y sociales. Podemos
afirmar que el propósito principal de la adolescencia
es formar la identidad de la persona. Para lograr esto, es necesario
que la persona enfrente en forma positiva los cambios que experimentará
durante la adolescencia, que llegue a conocerse a sí
misma, y que determine sus creencias y valores.
La iglesia puede jugar un papel muy importante
en el desarrollo juvenil. Por un lado, puede ofrecerle a la
juventud el sistema de creencias religiosas y valores humanos
que necesita desarrollar para encontrarle sentido a la vida.
Por otro lado, puede ofrecer una comunidad de apoyo que ayude
a la persona joven a desarrollar su sentido de identidad.
B. La cultura de la adolescencia
Existe una gran diferencia cultural entre las
personas jóvenes y las adultas. El mundo contemporáneo
ha cambiado significativamente en los últimos diez años.
Hasta las cosas que muchos de nosotros recibimos recientemente
como avances tecnológicos significativos han quedado
en el olvido. Pasemos, pues, a examinar brevemente las características
de la cultura de la adolescencia.
- Es individualista y privatizante: La mayor parte de los
jóvenes piensan primeramente en su mundo personal.
Sus preocupaciones giran en torno a su propia vida amorosa,
amistades, estudios, trabajo, y futuro económico.
- Es solitaria: Vivimos en un tiempo donde las relaciones
familiares están en crisis. Se estima que el 50% de
los matrimonios que comenzaron a mediados de los años
setenta en los Estados Unidos terminarán en divorcios.
Para segundos matrimonios el estimado es aún más
alto, llegando a casi 60%. Se estima que hay cerca de 1.2
millones de divorcios cada año. Casi 3,000 niños
ven a sus padres divorciarse cada día. Se cree que
la tercera parte de los adolescentes estadounidenses han visto
a sus padres divorciarse. Se estima que casi el 60% de los
niños nacidos en la década de los noventa vivirán
sólo con uno de sus padres durante parte de su niñez..
La mayor parte de estos jóvenes terminarán viviendo
en familias no-tradicionales, ya sea viviendo sólo
con uno de sus padres o participando de una nueva familia
«reconstituida». El problema mayor radica en que
la mera compañía no cura los sentimientos de
soledad. Del mismo modo, el estar físicamente solo
no la aumenta. Este tipo de «soledad» es mucho
más que la separación física de otras
personas. Es pariente del temor a la futilidad, del miedo
al «no-ser», y de la falta de sentido que caracteriza
nuestra sociedad.
- Es «pluralista»: Gracias a los adelantos tecnológicos,
la juventud actual tiene mucho más acceso a personas
de diversas culturas y religiones que las generaciones anteriores..
Este contacto con culturas, filosofías y creencias
que hace 30 años parecían «exóticas»
puede contribuir a la confusión que caracteriza la
adolescencia.
- Es «electrónica»: Nuestros jóvenes
han crecido en un mundo dominado por los estímulos
audiovisuales. Vivimos rodeados por la radio, la televisión,
el cine, las computadoras, los juegos electrónicos,
y los aparatos reproductores de música. El problema
es que los programas, las películas, los juegos, y
la música que transmiten y venden los medios de comunicación
no son moralmente «neutrales». Por el contrario,
cada cual presenta una o más filosofías, creencias,
valores y estilos de vida. Los medios de comunicación
masiva presentan una gran variedad de «currículos»
en nuestra cultura. Estos «planes educativos»
compiten por cautivar la atención y asegurarse la lealtad
de la juventud. Nuestra juventud está tan acostumbrada
a los estímulos electrónicos constantes que
la soledad y el silencio se les hacen insoportables.
- Es consumista: Otra función de los medios de comunicación
masiva es transmitir anuncios y exhortar al consumo. La televisión
es la fuente principal de exposición a la publicidad.
Se estima que los anuncios ocupan el 20% del tiempo televisado
por las estaciones comerciales. Esto implica que un niño
promedio ve cerca de cinco horas de anuncios cada semana.
Esto se traduce en poco más de 1,000 anuncios semanales.
¿Por qué los medios de comunicación masiva
orientan tantas campañas publicitarias a la niñez
y a la juventud? Porque la juventud posee mucho dinero para
uso personal.
Otro aspecto que alienta el consumo es la presión
que siente la juventud de tener la ropa, los zapatos, el auto,
y el trabajo correctos. Estas cosas cuestan dinero..
Por lo tanto, la juventud de hoy vive bajo una gran presión
económica.
C. El papel de la iglesia
Aunque toda persona joven está inmersa
en esta cultura de la adolescencia--quiéralo o no--no
todas responden de la misma manera a las presiones sociales.
Varios estudios sociológicos entre la juventud norteamericana
han demostrado que existe un marcado contraste entre las personas
jóvenes que asisten regularmente a la iglesia y aquellas
que carecen de formación religiosa alguna. La juventud
cristiana difiere tajantemente en su sentido de responsabilidad
moral; su deseo de una vida llena de sentido; la participación
religiosa; la acción social; la forma de verse a sí
mismos; sus sentimientos por la gente; su certeza de la presencia
de Dios; y una orientación positiva hacia la congregación,
la sociedad de jóvenes, y la familia. Del mismo modo,
la incidencia de sexo prematrimonial, el consumo de bebidas
alcohólicas y el uso de substancias controladas es mucho
menor entre la juventud cristiana.
¿A qué se debe esta diferencia?
Jesucristo es la diferencia. La juventud cristiana ve la vida
en forma distinta, ya que su perspectiva está informada
por los valores del reino de Dios. La juventud de la iglesia
tiene en alguna manera una subcultura única. Juventud
102>
por Pablo
A. Jiménez
(317) 713-2583
The Central Pastoral Office for Hispanic Ministries
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