Disciples youth
Juventud 102: Fundamentos teológicos del
ministerio con la juventud
El trabajo que desarrolla una iglesia local en
beneficio de la juventud tiene que estar cimentado en una base
sólida. Antes de comprar un libro que enumere «100
actividades para sociedades de jóvenes», tenemos
que determinar cuales son los fundamentos bíblicos y
teológicos que informan nuestro trabajo con la juventud.
En este proceso, nuestra meta es desarrollar un ministerio con
la juventud esté moldeado por el evangelio, tal y como
lo entendemos de acuerdo a nuestra tradición eclesial
y teológica. A continuación ofrecemos seis puntos
fundamentales para el trabajo con jóvenes en la iglesia.
Estos no se ofrecen como respuestas definitivas sino como un
punto de partida para dialogar sobre el tema.
A. Dios ministra a la humanidad
por medio de la iglesia
Los ministerios con la juventud son parte integral
de la misión que Dios ha delegado a su pueblo. Por lo
tanto, el trabajo con la juventud es responsabilidad de toda
la congregación. Esto contradice algunos mitos comunes
sobre el trabajo juvenil. Hay quienes piensan equivocadamente
que la responsabilidad de trabajar con la juventud es únicamente
del pastor, del ministro asociado para la juventud o de los
consejeros de las sociedades de jóvenes. Estos buenos
Herrmannos olvidan que cumplir la misión cristiana es responsabilidad
de toda la iglesia.
B. Dios quiere alcanzar a toda
la humanidad con el mensaje del evangelio
Algunas personas piensan que el ministerio con
la juventud debe limitarse al trabajo con la sociedad de jóvenes
de la iglesia local. Esta es una idea equivocada. En lugar de
limitarse a trabajar con la sociedad de jóvenes, la congregación
debe diversificar sus ministerios juveniles. Podemos identificar,
por lo menos, tres poblaciones que la iglesia debe tener en
mente.
- La juventud activa en la vida congregacional: Estas son
las personas asisten a las actividades de la sociedad de jóvenes
y a la escuela bíblica dominical.
- Personas jóvenes relacionadas con la iglesia: Nos
referimos a los familiares, amigos, vecinos, condiscípulos,
y compañeros de trabajo de miembros activos de la iglesia.
Es común que estas personas visiten la iglesia con
cierta regularidad y que aun recurran al pastor o a la pastora
pidóiendo consejería, que oficie una boda, o
que ministre a su familia en un momento de crisis.
- Jóvenes de la comunidad: Estas son las personas jóvenes
que viven en las comunidades a las cuales sirve nuestra iglesia,
pero que no tienen conexión o contacto alguno con la
congregación.
C. La juventud forma parte integral
de la iglesia
Otro mito que afecta el ministerio juvenil en
la iglesia es la idea de que «la juventud es la iglesia
del futuro». Lemas de este tipo son ofensivos para la
juventud, pues implican que las personas adolescentes--no importa
cuan activas sean en la vida congregacional--no son «iglesia»
hoy día. La verdad es que la iglesia de Jesucristo se
compone personas de diversas edades que comparten unidas el
gozo y la misión de servir a Dios y a los demás.
D. El ministerio es una empresa
comunitaria
El trabajo con la juventud es más efectivo
cuando se cuenta con la cooperación de jóvenes,
adultos y ancianos. El ministerio con la juventud no debe ser
desarrollado únicamente por las personas jóvenes
de la iglesia, con participación y supervisión
mínima de parte de lo adultos. Tampoco debe ser desarrollado
únicamente por los adultos, con la participación
mínima de la juventud de la iglesia. Como todas las demás
tareas de la iglesia, el ministerio juvenil es una tarea comunitaria.
Quienes trabajan con la juventud deben estar dispuestos a trabajar
«en equipo», es decir, dispuestos a involucrar a
personas de distintas edades en el trabajo juvenil de la iglesia.
E. Los líderes cristianos
deben ser personas maduras en la fe
Las personas que trabajan con la juventud deben
ser maduras en la fe, deben tener bases teológicas sólidas
y deben cultivar buenas relaciones interpersonales. Esto choca
con la idea de que para trabajar con la juventud es necesario
ser una persona extraordinaria, llena de juventud, entusiasmo
y carisma. Lo que sí es necesario es ser una persona
cuya conducta la juventud pueda y quiera imitar. También
choca con el mito que presenta el ministerio con la juventud
como un trabajo para principiantes. Quienes piensan que cualquier
candidato al ministerio o seminarista sin experiencia puede
dedicarse al ministerio juvenil sin mayores problemas están
equivocados. Si bien una persona joven tiene la ventaja de estar
todavía inmersa en la cultura de la juventud, también
tiene la desventaja de estar lidiando con los problemas de la
adolescencia tardía.. En ocasiones una persona de mediana
edad puede ser más efectiva como consejera, coordinadora
laica o ministro asociada para la juventud.
F. Nuestra meta: Establecer una
relación personal con Dios
La meta del ministerio cristiano es lograr que
cada persona desarrolle una profunda relación personal
con Dios. Por lo tanto, el objetivo principal del ministerio
con la juventud es lograr que las personas jóvenes maduren
en la fe, desarrollen una relación personal con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo, establezcan buenas
relaciones con los demás, y vivan en forma responsable
en el mundo.
Esto implica que el «éxito»
de nuestro ministerio con la juventud no debe medirse exclusivamente
sobre la base de la cantidad de jóvenes que asisten a
las actividades de la sociedad, o el número y la frecuencia
de las actividades. ¡Todo lo contrario! La iglesia debe
medir su efectividad basándose en la devoción
y la fidelidad a Dios que pueda inspirar en sus miembros. Juventud
103 >
por Pablo
A. Jiménez
(317) 713-2583
The Central Pastoral Office for Hispanic Ministries
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